El malagueño que dio nombre a los Estados Unidos de América

 El malagueño que dio nombre a los Estados Unidos de América

George Washington adoptó el nombre después de que Luis de Unzaga, un militar malagueño, lo utilizara en una carta. Este gobernador de Luisiana, promotor del libre comercio y del dólar como moneda, se retiró a Málaga y fue el responsable de la construcción de La Alameda

La historia local está llena de nombres que han dado fama a la ciudad de Málaga en otras partes del mundo y cuyos éxitos permanecen en la memoria colectiva por mucho que pase el tiempo: políticos de primer nivel, artistas famosos, comerciantes visionarios, empresarios industriales que adoptamos como si fueran de los nuestros, grandes filántropos… pero ninguno de ellos puede presumir de haber «bautizado» al país más poderoso del planeta.

Ese mérito corresponde a Luis de Unzaga y Amézaga (Málaga, 6 de abril de 1717-Málaga, 21 de junio de 1793), un militar de ascendencia vasca que nació junto a la catedral y que también pasaría a la historia como uno de los grandes paladines de la independencia americana. Y también, por dar nombre al país.

Este sorprendente descubrimiento fue realizado por los profesores malagueños Frank Cazorla, Rosa García Baena y José David Polo Rubio, autores de la biografía ‘El gobernador Luis de Unzaga. Precursor en el nacimiento de los EE. UU y en el liberalismo’, un extenso trabajo de investigación sobre este militar cuya trayectoria, poco difundida, reveló este brillante detalle.

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Para situarlo en el mapa en el que se desarrolló su carrera militar, Unzaga se alistó en el ejército con apenas 13 años y una década después partió hacia América durante la Guerra de la Oreja de Jenkins, que se libró principalmente entre la flota británica y el Imperio español en aguas del Caribe entre 1739 y 1748. Durante este conflicto y en años posteriores fue ascendiendo hasta convertirse en comandante y, posteriormente, en gobernador de las provincias de Luisiana, donde realizó una brillante carrera.

Respetado por sus méritos y, sobre todo, muy bien relacionado, Unzaga tenía línea directa a ambos lados del Atlántico con los más altos miembros de la Corte española y del gobierno americano. Mantuvo correspondencia con los reyes Carlos III y Carlos IV y sus ministros y, del otro lado, mantuvo un estrecho contacto con el presidente George Washington. Y fue en esta correspondencia entre Unzaga y Washington (a quien se dirigía como George) donde surgió el nombre de Estados Unidos.

Así lo descubrieron los investigadores de Málaga, al encontrar una nota que George Washington escribió a su mano derecha, Joseph Reed, para comunicarle una carta «muy halagadora» que acababa de recibir de Unzaga: «Me da el título de ‘General de los Estados Unidos Americanos’, lo cual es un paso tolerable para declararse nuestro aliado en términos positivos». Aquella fórmula agradó tanto al presidente que, a partir de entonces, el nombre de «los 13 estados» o «los 13 estados unidos» -como se describía a los EE.UU. en la Declaración de Independencia- se convirtió en Estados Unidos de América, gracias a Unzaga.

Sin embargo, su contribución al otro lado del Atlántico fue más allá de ese detalle. Gracias a su eficaz red de contactos en todo el país, el militar malagueño llegó a ser considerado el precursor de la CIA (la Agencia de Inteligencia Americana), según la web de este servicio secreto. Ese privilegio le permitió colaborar definitivamente en la independencia de Estados Unidos, ya que una red de espías fue creada y coordinada por el propio Unzaga en colaboración con George Washington.

También fue pionero del libre comercio en el río Misisipi, lo que le permitió abastecer a los colonos con toneladas de pólvora, medicamentos y harina, fundamentales para estas primeras victorias americanas. En ese contexto, también fue un factor determinante en la implantación del dólar como moneda de comercio transfronterizo antes de que se convirtiera oficialmente en la moneda de los Estados Unidos.

Estos gestos y sus dotes diplomáticas le valieron el apodo de «El Conciliador» y gracias a su matrimonio con Isabel de Saint-Maxent La Roche, hija de un rico comerciante y militar de origen francés, se le abrieron las puertas de la alta sociedad, del servicio diplomático y de la filantropía. Así, por ejemplo, creó el primer sistema de educación pública bilingüe del mundo, en Nueva Orleans. Por curiosidades de nacimiento, carrera y genealogía, Unzaga se convirtió en cuñado de otro de los grandes militares y gobernantes que nacieron en Málaga y se hicieron famosos en Estados Unidos, Bernardo de Gálvez (Macharaviaya, 1746- México, 1786), que se casó con la hermana de Isabel, Felicidad. De hecho, fue De Gálvez quien relevó a Unzaga como gobernador de Luisiana.

Los suegros

Los lazos entre las dos familias se estrecharon aún más cuando regresaron a España, Luis e Isabel para retirarse a Málaga y Felicidad, por entonces viuda de Bernardo, para iniciar una nueva vida en Madrid. Se convirtió en la anfitriona de tertulias literarias y políticas que estaban mal vistas por su carácter liberal e intelectual. De hecho, cuando Felicidad fue sospechosa de promover los ideales de la Revolución Francesa, las autoridades la desterraron a Valladolid y su hermana Isabel tuvo que hacerse cargo de la educación de sus hijos.

Luis de Unzaga y su esposa realizaron importantes proyectos en Málaga, aunque él tenía casi 70 años cuando regresó a la ciudad que lo vio nacer. Su esposa fascinó a la alta sociedad malagueña y fue la primera mujer que apareció en los documentos oficiales de los registros eclesiásticos de la Diócesis de Málaga como «Excelentísima señora doña», toda una muestra de respeto.

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Su marido fue uno de los más importantes impulsores de la construcción de La Alameda, la vía principal que supuso un gran avance en la planificación de una ciudad que hasta entonces no se había desarrollado más allá de la muralla medieval. De hecho, la familia Unzaga-Saint-Maxent se dirigió a la Corte de Carlos III para que se aprobaran los planos de esta fabulosa avenida. Unzaga, que por aquel entonces era presidente de la Junta de Obras del puerto de Málaga y gobernador de la Comandancia General de Costas del Reino de Granada, coordinó las obras para construir la primera línea de casas a ambos lados de La Alameda y ordenó que se trajeran árboles desde los Montes de Málaga y a través del puerto para plantarlos en la nueva zona. Por supuesto, el propio matrimonio vivió en una de las casas más impresionantes, en una esquina con la Puerta del Mar. Para embellecer aún más el entorno, Unzaga mandó colocar la emblemática fuente de Génova sobre un zócalo dodecagonal cerca de su residencia, que ocuparía hasta su muerte, el 21 de junio de 1793.

Hace muy poco, pues, se cumplieron exactamente 228 años de la muerte de este ilustre militar malagueño, que brilló dentro y fuera de la ciudad que le vio nacer, pero sobre todo en los Estados Unidos de América y en la forma en que hoy se le conoce en todo el mundo.

Inmaculada Montes

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Enamorada de Málaga. Periodista por la Universidad de Málaga. Redactora digital para diferentes medios y revistas. Me encanta el arte, la cultura y el cine. Escribo sobre actualidad y noticias de último hora. Te mantenemos al día.

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