De Baez y Dylan a la ópera europea, pasando por Rusia y la India

 De Baez y Dylan a la ópera europea, pasando por Rusia y la India

Judy Rust en la Plaza de los Cangrejos de su pueblo de adopción, Nerja. / SUR

Judy Rust es una cantante de ópera profesional jubilada que descubrió Nerja cuando ella y un colega de la compañía de ópera para la que trabajaba en Bélgica, viajaron aquí hace unos seis años.

«Un amigo ya había visitado, buscábamos un lugar que garantizara el calor y el sol, así que nos decidimos por Nerja. Me enamoré de ella», admite Judy.

Se retiró de su trabajo en el Opera Ballet Vlaanderen (antes Vlaamse Opera) de Amberes (Bélgica) en 2016, vendió su casa allí y se trasladó a Nerja de forma permanente.

Desde entonces se ha convertido en miembro de la Sociedad Artística local y combinando su pasión por la música con el interés por la política, pronto ha encontrado su nicho en su ciudad de adopción, La pandemia tampoco la detuvo y continuó con las clases de español, escribiendo música, aprendiendo sobre el panorama político de Nerja e involucrándose con los bancos de alimentos locales y los colectivos de venta de verduras orgánicas en la disputada tierra de Vega de Maro.

Originaria de Burlington, Vermont, «donde nieva seis meses al año», Judy descubrió la música a una edad temprana. Aprendió a tocar la guitarra, el piano y la viola y cantaba canciones de Bob Dylan y Joan Baez.

Tras licenciarse en 1973 en francés, ruso y psicología, decidió poner en práctica su ruso y encontró trabajo como au pair en Moscú. Allí también siguió cantando. «Conocí a mucha gente fascinante. Era la época soviética. A mis amigos rusos les gustaba mi forma de cantar y, en particular, mis canciones de protesta», recuerda la cantante.

A su regreso a Estados Unidos -y ahora a Michigan-, Judy empezó a hacer algunas actuaciones. También compartió casa con cantantes de ópera que la animaron a cantar ópera profesionalmente.

Sin embargo, el periodo duró poco, ya que Judy conoció a alguien, se casó y «dejó de cantar». Pero la pareja se involucró en un ashram indio y acabó yendo a vivir a la India en 1982. Todavía fascinada por la música, Judy empezó a conocer y cantar canciones tradicionales indias.

Tras divorciarse y volver a Estados Unidos a mediados de los años 80, Judy decidió que lo que realmente quería hacer era cantar. Se presentó a una audición en un coro de Los Ángeles, consiguió el puesto y tuvo la oportunidad de trabajar con músicos de renombre, como el director de orquesta británico Simon Rattle.

Sin embargo, deseosa de volver a la ópera que había abandonado al casarse, Judy se unió a una compañía de ópera en California. Su primera producción, recuerda, fue Macbeth.

Llamada a Europa

Entonces, Judy fue invitada a una audición para un nuevo teatro de ópera que empezaba a funcionar en Amberes y le ofrecieron el trabajo. En 1989, Judy volvió a cambiar de aires y esta vez se dirigió a Europa y a Bélgica.

«Me gustaría dar un gran empujón al apoyo de Europa a las artes», dice Judy. «Era un trabajo asalariado a tiempo completo. Eso no ocurre en Estados Unidos. Allí tendría que tener también otros dos trabajos». Sobre sus casi 30 años en el Opera Ballet Vlaanderen, dice: «Una cosa que me mantuvo en el trabajo durante tanto tiempo fue que siempre estaba cambiando. No siempre es glorioso, tienes que llevar pintura corporal a la que eres alérgico, pero por otro lado he trabajado con gente increíble. Es como cualquier trabajo: algunos días son geniales, otros no tanto».

Durante su estancia en Bélgica, Judy tuvo la oportunidad de volver a la música india y rusa que la había influido desde el principio, a través de coros y «encuentros fortuitos» con músicos profesionales.

Ahora, en Nerja, Judy ha vuelto a los tiempos en que cantaba a Báez y Dylan acompañada de una guitarra, que está «reaprendiendo» a tocar ella misma. A Judy, junto con otros músicos, se la puede encontrar actuando en Buskers los domingos a las 20 horas. «Me encanta que sea tan inclusivo. No es así en el mundo de la música clásica», dice sobre su nuevo grupo musical.

Con varios idiomas ya en su haber, como el ruso, el alemán, algunas lenguas indias y el italiano, la lingüista estudia ahora el español. «Quiero poder integrarme más aquí. Creo que es mucho más divertido si se puede».

Aunque espera poder volver a viajar pronto, Judy dice que a partir de ahora su hogar será Nerja.

Inmaculada Montes

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Enamorada de Málaga. Periodista por la Universidad de Málaga. Redactora digital para diferentes medios y revistas. Me encanta el arte, la cultura y el cine. Escribo sobre actualidad y noticias de último hora. Te mantenemos al día.

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