Los karts y el karting

La historia es fascinante. Conocer sobre los acontecimientos pasados nos ayuda no solo a saber quiénes fueron los grandes protagonistas de otras épocas y descubrir qué paso hace años, siglos atrás, sino también a entender el presente.

Se puede leer o escuchar sobre la historia de la política, la economía, el arte, la religión y muchísimas disciplinas más, pero una muy atractiva es la del deporte, cuyos comienzos datan desde la época del Antiguo Egipto, en donde se practicaba natación, pesca, lanzamiento de la jabalina, salto de altura y lucha.

De la historia de algunos deportes se conoce más que de otras. Unos son más antiguos, otros de nacimiento más reciente, pero todos cuentan con aspectos interesantes sobre los cuales siempre es bueno saber.

Un deporte relativamente joven es el de los karts a pedales, que surgió en el año 1956, en California, Estados Unidos. El mismo es una disciplina deportiva del automovilismo que se practica con karts, vehículos de una o varias plazas, sin techo, sin suspensiones y pueden o no tener elementos de carrocería. Sus partes fundamentales son el chasis -que incluye la carrocería-, los neumáticos y el motor.

Rápidamente, el karting ganó gran popularidad en el territorio estadounidense, y luego su fama se extendió hasta el continente europeo, donde entró por Francia e Inglaterra en los años 60 del pasado siglo y donde también consiguió millones de seguidores.

Afortunadamente, en España se realizan campeonatos, copas, trofeos y challenges de karting, eventos en los que se puede apreciar la gran fanaticada hacia este deporte que existe en el país. Entre los campeonatos están el KF3, para competidores entre 13 y 15 años, y el KF2, a partir de 15 años.

Para practicar karting, es necesario un vehículo con motor. Sin embargo, también existen karts de pedales, los cuales son utilizados mayormente por los pequeños y adolescentes como medios de diversión. Estos son muchos más ecológicos que los de motor, pues al no tener motor no expulsan gases al medioambiente.

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Los hay de variados modelos, tamaños y colores, adecuados para las necesidades de cada conductor atendiendo su edad, estatura, etc. Son muy gustados por la diversión que proporcionan y, al igual que los de motor, poseen una o varias plazas, de ahí que puedan ser utilizados por más de un niño a la vez.

Conducir un kart de pedales es una actividad de mucha diversión, su práctica desarrolla habilidades y puede servir de plataforma para la formación de los adolescentes como deportistas.

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